Sobre la narrativa, el documental y el juego del montaje

Hay una cosa que me ronda la cabeza a menudo sobre el documental. A veces, y más últimamente, se aboga porque el punto de vista sea parte de la narrativa del documental. Otras veces preferimos una supuesta objetividad, por las razones que sea, y creo que tiene que ver con mostrar el punto de vista de lo que queremos contar y no desde el que lo percibimos como creadores. Hay como una línea de veracidad o verosimilitud que estamos rompiendo si la cruzamos y somos menos objetivos de lo que decimos que vamos a ser o más subjetivos de lo que creemos que necesita el tema.

Hace poco se estrenó una nueva temporada de la serie documental de cocina Chef’s Table, que aunque trata de un tema bastante inocuo para exigir veracidad o verosimilitud, ha hecho que vuelva a pensar en esto y que me sienta molesto con algunas cosas. En la serie utilizan mucho la voz en off del protagonista del capítulo mientras la imagen muestra escenas de la preparación de los platos o de cómo van a por los ingredientes, el cocinero paseando por su restaurante, entre otro tipo de recursos visuales. También abusan un poco de la cámara lenta y de los planos emotivos. El caso es que, no me explico por qué, la voz en off consiste en fragmentos de entrevistas que a veces utilizan con su imagen, pero que van troceando para intentar introducir un elemento de reposo, de pausa o de reflexión interna al discurso del cocinero que muchas veces no tiene. Se me ha hecho muy evidente en los dos últimos capítulos que he visto, de Bo Songvisava y Albert Adrià. En el caso de Bo se nota porque cuando habla en la entrevista con imagen lleva un ritmo más rápido y no corta las frases tanto. El capítulo de Albert Adrià, que habla mucho más rápido y se entrecorta, es mucho más sangrante porque dejan el principio de la palabra siguiente al hacer el corte del audio (que es lo que suele pasar cuando el entrevistado no tiene costumbre y no deja mucho espacio entre palabras, es muy complicado hacer un corte que no sea brusco).

Y lo que yo me pregunto es ¿por qué? ¿Tan necesario es emocionar al espectador con la forma (aquí el montaje lento y reflexivo)? ¿Por qué el intento de componer todos los capítulos de la misma forma si cada uno de ellos trata un cocinero y un estilo completamente distintos? Creo que imponer un tempo falso a un tema documental crea una barrera con el espectador que no debería estar ahí. Por supuesto que podemos tratar de buscar un punto de vista más pausado, pero si una persona habla rápido o lento o se entrecorta, estaría bien aprovecharlo y buscar la manera de ser fiel a esa manera de ser con su representación.